Escribir poesía es el "artesanato' de la palabra.
Moldear las formas de cada verso, acariciando sus curvas,
cuidando sus recovecos, convierte sin duda, al poeta en un orfebre.
¡Qué bueno es, cuando, entre los subterfugios de la lengua,
encontramos una semilla de oro para sembrar,
un tallo aúreo para coronar nuestros deseos... Un sueño.
¡Qué hermoso es, sin lugar a dudas, cuando dilatados en la noche,
laten los corazones con la arritmia loca de las letras que vienen y van,
con la fuerza infinita de una metáfora erguida y sonriente!... Viva.
Metáfora que, en la oscuridad, perfila un nombre que nunca se ha de olvidar...
Paula Cruz 13 de agosto de 2026



