Las palabras, entes fugaces,
crean mundos misteriosos
entorno a sus dobleces y colores...
A veces se nos niegan, díscolas criaturas,
otras fluyen como ríos en vastos caudales.
Tan preciadas me son para cantar la noche,
tan ansiadas para alabar el sol del día.
Niñas de tiza, nacen de un vientre muy redondo,
mujeres hechas de incienso y miel...
Todas son paridas por la boca de un dios
de secreto nombre,
qué a carcajadas ríe mientras confundidos,
las buscamos en medio de un bosque de papel.
Paula Cruz 14 de agosto de 2026

Bosque de papel = diccionario.
ResponderEliminar¡Hay que ir mucho al bosque!
Salu2.
Hola Dyhego, un fuerte abrazo!
EliminarLas palabras crean m7ndos. Cierto. Un beso
ResponderEliminarExacto! Un beso!
EliminarBeautiful blog
ResponderEliminarGracias!!!!
EliminarPlease read my post
ResponderEliminarLo he leído y leeré tu blog también.
EliminarDisfrutamos en ese bosque de papel buscando palabras paridas por un Dios de secreto nombre...La poesía nos cautiva, como a ti...o no?
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y...sigue escribiendo muchachita...!
Gracias María, un beso grande!
EliminarTu poema es precioso, Paula. Sus versos trasmiten mucho. Un abrazo.
ResponderEliminarMuchas gracias!
ResponderEliminarLa naturaleza y razón de las palabras está en estos versos
ResponderEliminarUN abrazo
Carlos
Gracias amigo
EliminarΑληθινό και υπέροχο.
ResponderEliminarSaludos
EliminarTu poema es muy hermoso, Paula. Las palabras de amistad y cariño pueden ser breves y concisas, pero su eco es infinito.
ResponderEliminarGracias por las palabras que me dejaste.
Te dejo un cordial saludo.
Gracias a vos.
EliminarPalabras fugaces pero profundas. Me encantó. Un abrazo
ResponderEliminarUn abrazo para vos.
ResponderEliminarAs palavras são mágicas... Elas são encontradas na Bíblia, em revistas, em bulas de medicamentos, etc.
ResponderEliminarSaúde a você — Drª. Jéssica Mayra
Atraparemos palabras que se tropiezan en nuestro rostro dejándolo dolorido o risueños, para seguir asumiendo que la vida sigue siendo un sueño… aunque para algunos envueltos en tiempos pasados y presentes (84 años) los sueños siguen bullendo, juntos a las golondrinas que volvían todos los años al comedor de mi cortijo allá… en la sierra donde di mis primeros pasos y les abría la puerta de madrugada para volar con ellas, aunque pasen siglos aun, con vida y sueños de niño.
ResponderEliminarUn saludo